Vanidades por: Blanda

Se puso a pensar qué hacer y cómo hacerlo.
Meditó largo rato, sentado junto a la ventana, bebiendo una taza de café. Lo que la razón le dictaba era muy distinto a lo que manifestaba su corazón.
Ta Te Tí entre deseo y deber y movió la ficha en el tablero de las decisiones.
Un partido en el que traicionó la prudencia y la reflexión y que ganó su vanidad, sin importar las consecuencias.
Respiró hondo y contempló el reflejo de su rostro sobre el ventanal. Su amor propio encontraba el camino de regreso hacia su propio cuerpo.
Y eso era todo lo que le importaba.

Comentarios

Blonda ha dicho que…
Hola negra...soy Blonda, no Blanda, aunque me falta tonificar algunos músculos, jajaja.


besitos!!!
Gittana ha dicho que…
Hola!!!! Acabo de ver tu comentario!!!! Yo quiero entrar!!!

Ya es tarde????

Aún puedo????
Alma Rosa ha dicho que…
SI ERA LO QUE IMPORTABA... BIEN HECHOOO

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