Cuarta parte de La cuarta estacion

only the best in line. Wellcome to my space

- ¿Tienen mucho tiempo?
- 3 años
- Ah.. es mucho tiempo
- Jaja... solo un poco
Conteste yo.
- No es tan difícil, el tiempo es lo de menos aquí el caso es poder hacer que ese tiempo valga la pena.
- Tienes mucha razón, tal vez yo aun no encuentro a alguien, con quien pasar ese tiempo sin aburrirme, normalmente me aburro muy rápido.
- ¿Cuantos años tienes Bianka?
- 25 años, tiene muy poco que los cumplí
- Ah ahora entiendo, casi somos de la misma edad, yo tengo 26 y Carlo 28.
- Ah que bien, pues es difícil encontrar a alguien con tan corta edad y tan talentosa...
- ¿Jaja... tal vez? No lo creo
Carlo con un exclamo dijo.
- ¿Verdad que sí?
- Si claro encontrar a alguien tan joven en este medio no es típico, o tal vez me equivoco de expresión, mejor dicho encontrar a alguien tan joven y tan buena es difícil, a demás que mi padre este interesado es mucho más difícil, casi siempre le insisto en que vallamos por los nuevos talentos jóvenes y el se niega, dice que es una perdida de tiempo que son niños fugases y que se evaporan como el helio.
Carlo dio una risa enorme y yo solo le seguí con otra riza.

- Me paréese Bianka que tu papá es un poco especial, ¿no?
- ¡¡Claro!! Qué lo es, es un hombre demasiado exigente, pero créeme que para tu exposición ni siquiera fui yo la que insistió, el solo lo propuso.

En ese momento llega Eduardo y me pidió que fuera con él.
- Samantha Miller, ¿donde has estado? Te he estado buscando por toda la Exposición.
- Discúlpame pero me detuve un rato a platicar con ellos, por cierto Bianka él es mi representante Eduardo Grandihui.
- Mucho gusto Eduardo, no-tenia el gusto de conocerte a ti, soy Bianka Smillert
- Hola, que gusto ¿eres la hija de Bruno?
- A sí es...
- Bueno es un gusto conocerte y que estés aquí, con permisos les robo un rato a Sam.
- Claro¡¡ adelante, con toda confianza

Me despedí de Bianka y le dije a Carlo que lo veía mas tarde. Eduardo y yo nos dirigimos con un grupo de personas, que se encontraban a un lado de la puerta de la entrada.

- hola señores¡¡¡¡ les presentó a nuestra nueva promesa en la fotografía, Samantha Miller
Uno de los hombres que estaba ahí, se acerca a mí y me dio la mano para saludarme, los de mas solo dijeron mucho gusto es un placer.

- Sr. Miller, es todo un gusto conocerla...
- El gusto el mío, ¿y quien en usted?
- OH, si disculpe, soy un mal educado, mi nombre es Alexandro
- Mucho gusto. ¿Y que lo trae por aquí?
- Usted, me han platicado mucho de lo que hace en la publicidad y ahora en la fotografía, y bueno sabiendo su edad, pues es de gran curiosidad saber de donde tanta inspiración, las fotografías son bellas, llegan al alma, por cada centímetro de los tuétanos.
- Umm... que bueno que pueda causar eso en alguien...

En ese momento me interrumpió y me dijo:
- Es increíble que seas tan humilde teniendo el talento que tiene, esas fotografías, las cuatro estaciones de tu vida, reflejan cada gota de ti, la mirada del joven y las luces hacia su cuerpo representando una sobra es en total el duelo que día a día tenemos al vernos al espejo, la vida en cuatro estaciones hasta llegar al momento del éxtasis de la vida, la muerte o conocer la vida volviendo ah nacer “el amor”.
- Gracias, veo que de verdad le gusto la exposición, es un placer que este aquí, me encanta que cada persona tenga una perspectiva de lo que es, por que en realidad todos dicen cosas diferentes, pero tan iguales, que eso me da a entender que estoy haciendo sentir lo que yo en el momento sentí.

Eduardo se acerco a mí nueva mente y me llevo con él, me despedí de Alexander y le dije que había sido un gusto conocerlo, Eduardo y yo nos dirigimos a la barra donde ya no se encontraba Carlo y Bianka.

- SAM ( me dijo Eduardo) ya casi es hora de terminar todo, necesito que anuncies la cena que se hará en media hora en el salón Leía Grandihui.
- No me habías hablado de eso Eduardo, ¿por qué?
- Mi amor, claro que te hable de eso, pero últimamente eres tan despistada que no escuchas nada.
- Como sea en media hora se abren las puertas del salón.
- ¿Y crees que la gente se quede?
- Pero por supuesto que si, ¿por qué no habrían de quedarse?
- Pues la exposición esta aquí no veo que podría interesarles, en la cena.
- Samantha (con un tono arrogante) te sientes bien, peor claro que estarán ahí es la conferencia de prensa que darás a las principales revistas de arte en el país, no lo recuerdas lo hablamos, estarán todos tus modelos y tu.
- No recuerdo nada de lo que me estas diciendo ¿Eduardo, de verdad me lo dijiste?.
- Si Samantha¡¡ lo tienes en tu agenda
- Lo olvide por completo
- Ok, ya no importa ahora, ¿anuncias la cena o la anuncio yo?
- Hazlo tu necesito tomar aire, estoy un poco cansada.
- Claro¡¡¡ te espero en 20 minutos en la sala
- Esta bien ahí nos vemos
Eduardo se fue y anuncio la cena, yo me sentía tan mal por no haber recordado las cosas, que comprendía claramente el enojo de Eduardo, busque a Carlo por la exposición, para que nos fuéramos juntos a la cena, pero no lo encontré.
Espere que todas las personas salieran y un rato después me dirigí a hacia la cena, al llegar ahí, había una serie de personas en el estrado donde yo tenia que sentarme, a un lado estaban en un panel casi todos lo modelos de las fotografías, busque a Cristian pero no lo encontré.

Cristian era uno de mis principales modelos, formaba gran parte de las fotografías, además que las principales fotos en donde salía él, al publico les había encantado.

Me dirigí a una estancia que se encontraba cerca del salón donde me dijeron que me esperaba, Eduardo. Al llegar ahí me lleve una gran sorpresa, Cristian estaba ahí, pero esos no era lo más extraño, estaba platicando con Bianka y Carlo, me acerque a ellos y como no había lugar Carlo se levanto de su asiento y se me cedió su lugar, Cristian de igual manera se paro e insistió que Carlo se sentara, ya que el tenia que retirarse para arreglar unas cosas de su vestuario, los demás insistieron que se queda un momento mas.

Cristian se levantó y me pidió que me sentara, yo le dije que no, que yo también tenia que irme a arreglar, Carlo y Bianka, nos suplicaron que nos quedamos, sin embargo yo solo les dije.

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