La melancolia

He escuchado hablar de amor


He escuchado hablar de amor, en la calle, en las revistas, en los amantes, esos que Jaime Sabines, describe como los “ amorosos”, aquellos que van por la vida buscando significados, buscando palabras, buscado sonidos.

He escuchado hablar de amor, en las miradas, en las voces de aquello que no creen y de los que juran tenerlo en sus mansos.

¿Pero acaso el amor es algo que se hable, que se encuentre en las palabras, en el sonido de cuatro letras? Yo no lo se, pero para mí ya no es suficiente gritase al mundo que te amo, que no respiro si no estas, que tal vez este enamorada, que no quiero vivir sin ti.

Para mi las palabras se han vuelto nada, las he pronunciado tanto que han perdido todo sentido, ya no se que significan.

He escuchado hablar de amor en tantas partes, en tanta gente, que las palabras resuenan en mis oídos como nada, como un vació efímero convertido en un sonido inerte.

Y es que hoy no te voy hablara de amor, solo quiero que mires el cielo en su atardecer, que contemples la luna inagotable e inalcanzable, solo quiero tenerte a mi lado hundirme en tu pecho, quitarte el alma por el cuello.

Y es que he escuchado hablar de amor, que hoy solo quiero decirte por favor no te vayas sin decir una palabra solo con mirarte.



No quiero hablarte de amor.

Hoy no quiero hablar de amor, no quiero pronunciar esas palabras desgastadas como una vela en un diluvio. Hoy no quiero decirte que amo, tampoco que estoy enamorada, todo eso lo sabes, todo eso lo sientes.

Hoy quiero que hablemos de la luna, del mar, de la tierra, de las hojas, de todo y de nada, de lo quieras.

No quiero hablarte de amor, hablemos de la luna de esa esfera blanca, con la que luego platicas, a la que le buscas un conejo en su centro, hablemos de las hojas, de aquellas que pisamos y que crujen bajo nuestros zapatos, de esa que recoges y las conviertes en recuerdos.

Hoy no quiero hablarte de amor, no hace falta, te lo he dicho todo, hoy te hablare de la lluvia, esa que moja nuestras cuerpos y que se pega a nuestra piel que recorre cada palmo de nuestro ser.

Hablemos de la risa, de tu risa, esa que se humedece con los besos, con las notas y con las palabras. De esa risa que ilumina tu mira.

Hoy no quiero hablarte de amor, hoy hay que tomarnos un café caliente muy cargado, vernos a los ojos y esperar que ha ver que pasa, hoy no quiero hablarte de amor hablemos del mar, de sus olas que chocan contra la bahía de mi piel, de esa arena que se mete entre mis dedos y que empaña mis muslos.

Hoy solo mirémonos a los ojos, quedémonos sentados uno aun lado del otro, tocando la palma de nuestras manos intentando leer nuestro destino, por que hoy no te piensos hablar de amor.



Hoy me levante diferente, baje mis pies de la cama y al tocar el frío del piso seme antojo un café caliente, me vi al espejo y descubrí que mis ojos brillaban, que mis manos se hacían más grandes y que mi sonrisa estaba gravada en mi frente.

Al abrir la cortina de la ventan un rayo de sol ilumino mi rostro y aun que una barda alta cubría aquel cuerpo celeste, podía sentir el calor, un calor que hacia mucho no sentía.

Mientras la música en el cuarto resonaba, mis pensamientos se perdían en el color de la ropa, las cosa por hacer en el dia y los pendientes del trabajo. Sorbo a sorbo la taza de se café iba quedando bacía.

Hoy me levante diferente pero siendo la misma, me perdí entre el sonido del trafico y la gente, me quede sorda, ida, ciega.

Hoy me levante diferente y no lo hbai notado hasta que te vi, tomo tu mano y no pudiste leer mi destino, te mire a los ojos y te vi como uno mas de los de más.

Me da miedo pensar que te he dejado de amar, tal vez solo sea el dia, tal vez sea que hoy simplemente ya no quiero mas café.




Tomemos una taza de café

Tomemos una taza de café hoy por la tarde, quedémonos sentado uno frente al otro mientras esperamos ver el fondo de la taza.

Tomemos una taza de café sin azúcar, las cosas no siempre tienen que ser tan dulces, que se muy caliente que nos queme la lengua y nos salgan anpulas pequeñas que lastimen al comer ¡que importa!

Perdámonos en el olor delicioso de un café recién hecho, impregnémonos del viento, que eso quede de recuerdo. Bebamos sorbo a sorbo el agrio de un café negro que se termina.
Y cuando afín lleguemos al final de este café, digamos adios, que este es nuestro ultimo café juntos.

Me he quedado ciega

Me he quedado ciega, ya no te puedo ver, te miro y no veo nada, no siento nada. Hace tiempo que sentía que perdía la vista, no me quise asustar pues eso suele suceder cuando estas cansado, pero hoy todo asido diferente, he tratado de buscar tus ojos y no los eh encontrado, trato de ver tu mano a mi lado y solo siento mis costados.

Me he quedado ciega, no te puedo ver. Siempre pensé que si un día perdía la vista todo seria oscuro, pero esto es mas claro que una pared blanca, todo esta lleno de luz y colores.

Me he quedado siega y creo que con forme pasa el tiempo pierdo un sentido mas, he dejado de escuchar, pues no entiendo lo que me dices te escucho lejano y disperso, no te puedo sentir por mas cerca que estés,


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